terça-feira, 27 de novembro de 2007

¡CRISTO TE PUEDE HACER LIMPIO!

"Vino a él un leproso, rogándole; e hincada la rodilla, le dijo: Si quieres, puedes limpiarme. Y Jesús, teniendo misericordia de él, extendió la mano y le toco, y le dijo: Quiero, sé limpio" (Marcos 1:40-41).
La Biblia Anotada de Scofield dice que: "La lepra simboliza el pecado en las siguientes maneras: (1) la lepra está en la sangre; (2) la lepra se manifiesta en forma pútrida; (3) la lepra no puede curarse por medios humanos" (nota de Levitico 13:3). A los Judíos se les ordenó no tocar leproso. Este hombre había sido expulsado de entre sus familiares, y vivía una vida solitaria. Nadie se le acercaba. Andaba solo en las calles pregonando: "Inmundo. Inmundo."

Este es un retrato, un tipo, de lo que el pecado le hace a la persona. El pecado te hace inmundo ante los ojos de Dios. El pecado te corta de Dios. El pecado te aparta de la comunión y de la vida de la iglesia local. Oh, quizá asistes a la iglesia, pero no puedes entrar en su comunión completa. Siempre estás "afuera". En realidad no le perteneces al pueblo de Dios, y por dentro lo sabes bien. Tú estás con el pueblo de Dios el Domingo y en otras ocasiones, pero no importa cuanto hayas asistido a la iglesia, no eres "de ella". Todavía te sientes ajeno. Eso es lo que la lepra de tu pecado te hace a ti.
Y cuando comienzas a orar, siempre en tu corazón está la tendencia a pensar que Dios no te oirá. El pecado te ha cortado de tener comunión completa con Dios. No puedes unirte en oración de corazón con el pueblo de Dios. Estás solo, en la lepra de tu pecado. "La lepra simboliza el pecado, está en la sangre...no puede curarse por medios humanos".
Así que viniste a la iglesia de nuevo esta mañana. Pero en tu corazón las palabras del leproso pregonan: "¡Inmundo! ¡Inmundo!"
"Y el leproso en quien hubiere llaga...pregonará: ¡Inmundo! ¡Inmundo! Todo el tiempo que la llaga estuviere en él, será inmundo; estará impuro, y habitará solo; fuera del campamento será su morada" (Levitico 13:45-46).
Esta era la situación en que se hallaba este leproso - cortado de Dios y del hombre. ¿Hay alguien aquí esta mañana que se sienta así? ¿Sientes que en verdad todavía no eres parte de esta iglesia? ¿Sientes que todavía estás lejos de Dios? ¿Te has dado cuenta de la terrible lepra dentro de ti, la depravación de tu naturaleza misma, contaminada y arruinada por el pecado? Si has sentido algo de eso, ven y aprende como este leproso fue limpiado, y tal vez Dios te concederá la fe para que sigas su ejemplo y seas limpio. ¿Qué fue lo que este leproso hizo?

I. Primero, el leproso ansiaba ser limpiado por Jesús.
Mira al verso 40.
"Vino a él un leproso, rogándole; e hincada la rodilla…" (Marcos 1:40).
Mirenme por favor. El leproso vino a Jesús y le rogaba de rodillas. Esto muestra que si quieres misericordia y limpieza de Jesús, también tienes que añorar y estar en serio.
Muchas personas que aun están dormidas en el pecado tratan de "ser salvas" por solamente recitar las palabras, "Yo quiero ser salvo". Pero no están serias. No se avientan de lleno a ello. Se interesan cuando oyen un sermón sobre el pecado y el juicio, pero dicho sentimiento se les va, y sus mentes vagan hacia otras cosas. Las personas en dicho estado no llegan a ser salvas. Jesús dijo:
"Esforzaos a entrar por la puerta angosta; porque os digo que muchos procurarán entrar, y no podrán"(Lucas 13:24).
Cuando después del sermón hablo con gente que no está despierta, generalmente les pregunto: "¿Qué quieres que Jesús haga por ti hoy?" A menudo su respuesta viene con un signo de interrogación. Me dicen: "¿Qué perdone mis pecados?" lo dicen como interrogación, como queriendo decir, "¿Es esa la respuesta correcta?"
El problema de ellos es que no han captado lo terrible de su situación. No sienten el horror de su condición leprosamente pecaminosa. Hay poco que yo pueda hacer o decir que les ayude mientras se encuentren en ese estado indiferente, desinteresado. Dejo que se vayan, esperando y orando que el Espíritu de Dios penetre sus corazones y los cargue con el pecado. A menudo les doy algo para que lean y los dejo ir, orando que la próxima vez que hable con ellos vean su necesidad.
¡Vean su necesidad! ¡Eso es lo necesario! Este leproso ciertamente vio su necesidad - y estaba muy molesto por ello. Él sabía que era un leproso perdido, y que no tenía esperanza aparte de la misericordia de Cristo.
"Vino a él un leproso, rogándole; e hincada la rodilla…" (Marcos 1:40).
Este hombre estaba serio. ¿Qué de ti? Este hombre sabía que estaba arruinado y sin esperanza plagado con la lepra del pecado. ¿Sabes tú eso? Este hombre estaba serio, esforzandose para ser limpiado por Jesús. ¿Te describe eso a ti? Si te sientes así, tal vez hoy serás limpiado por Jesús. Si no, este solamente será un sermón más que oíste y olvidaste.

II. Segundo, el leproso creía que sí era posible ser limpiado por Jesús.
Sí! ¡Él sí creía que era posible! Él de verdad creía que Jesús podía limpiarlo. Mira el verso 40 otra vez.
"Vino a él un leproso, rogándole; e hincada la rodilla, le dijo: Si quieres, puedes limpiarme" (Marcos 1:40).
"Si quieres, puedes limpiarme". Él creía que Jesús lo podía limpiar. ¿Tú crees eso? ¿O es solamente una teoría que oyes a la gente decir en la iglesia?
La semana pasada un hombre me escribió pidiendo ser removido de la lista de correos para recibir sermones. Estaba enojado conmigo por decir que John MacArthur está equivocado cuando dice que hoy no hay Sangre. Este hombre se enojó conmigo de tal manera que me llamó "irresponsable", "ignorante" y "terco". Tal vez he sido irresponsable en ciertas cosas que haya dicho. Estoy seguro de ser ignorante sobre mucho. Y talvez sea "terco" sobre algunas cosas. Pero no es irresponsable decirle a pecadores que "Hay una fuente llena de sangre...y los pecadores sumergidos en ella pierden sus manchas de culpa". Eso no es irresponsable. Y no es ignorante creer la Biblia cuando dice:
"La sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado" (I Juan 1:7).
No hay nada ignorante al creer y predicar eso - ¡porque es la Palabra de Dios! Y yo no creo que sea terquedad insistir que la Sangre de Cristo
"habla" (Hebreos 12:24).
La Sangre que nunca fue glorificada, la Sangre que se corrompió en la tierra, la Sangre que pereció hace cientos de años ¡ya no habla! Pero la Sangre de Jesús "habla" (Hebreos 12:24). Yo no pienso que sea terco insistir que la Sangre de Cristo "habla" porque la Biblia dice que sí habla en (Hebreos 12:24). Y ¿ qué es lo que la Sangre de Cristo habla? ¡Habla de paz y de misericordia a aquellos que vienen a Jesús! ¡Habla de salvación y limpieza de todo pecado a aquellos que vienen a Cristo por fe!
Si soy llamado "irresponsable, ignorante y terco" por proclamar vida y limpieza por la Sangre del Salvador, que así sea. Llevaré esos cargos como medalla de honor. El Papa de Roma llamó a Lutero "terco" por proclamar la salvación por la Sangre de Cristo solamente. Considero un honor y un privilegio no común estar junto al Reformador, terco hasta el fin, ¡defendiendo la siempre viva, totalmente eficaz Sangre de Jesucristo!
Pero esta historieta tiene un final felíz me alegra contar que este hombre me escribió después y retractó lo que había dicho, y se disculpó. Me alegra que eso haya pasado. Yo acepto sus disculpas. Pero no puedo cambiar lo que creo tocante a la Sangre de Cristo.
Este leproso no era incrédulo ni era dudoso cuando se trataba de ser limpiado. Aunque su conocimiento de la Sangre haya sido limitado, él sabía que Jesús podía limpiarlo. ¡Él estaba seguro de ello! No había confusión teológica. En la mente de este hombre no cabía ninguna duda. Mira cuan abiertamente él habla:
"Si quieres, puedes limpiarme" (Marcos 1:40).
¿Crees tú que Cristo puede limpiarte? ¿Crees que es posible ser limpiado de tu pecado por él? ¿Crees que Cristo puede hacer esto por ti? Entonces, ¿por qué esperas?
"Ah", dirás, "pero no estoy suficientemente convicto de pecado". Eso es un error. Todo lo que se necesita es "sentir tu necesidad de él" ("Venid, Pecadores", que es "Come, Ye Sinners" por Joseph Hart, 1759). Este hombre sintió su necesidad por Jesús. ¿Sientes tú que necesitas a Cristo para que te limpie? Entonces ¡nada más es necesario! ¡Ven a Jesús y Él te limpiará!

III. Tercero, la fe en Jesús del leproso fue recompensada.
Leamos los versos 41 y 42 de pie y en voz alta.
"Y Jesús teniendo misericordia de él, extendió la mano y le tocó, y le dijo: Quiero, sé limpio. Y así que él hubo hablado, al instante la lepra se fue de aquél, y quedó limpio" (Marcos 1:41-42).
Se pueden sentar.
Cuando el leproso dijo: "Si quieres, puedes limpiarme", el corazón de Cristo "[tuvo] misericordia" para con él. Como lo puso Spurgeon:
La palabra Griega usada aquí...expresa un conmovimiento del ser completo, una conmoción de todas las partes internas...El Salvador fue conmovido en gran manera...Tan pronto fue conmovido el Salvador, su mano fue extendida y tocó al hombre y lo sanó inmediatamente. No hubo necesidad de un largo tiempo para que la cura tomase lugar; la sangre del leproso fue limpiada en un solo segundo (traducción de C. H. Spurgeon, "The Lord and the Leper", The Metropolitan Tabernacle Pulpit, Pilgrim Publications, re-impreso en 1974, tomo XXXIV, p. 95).
Cristo "extendió la mano y le tocó, y le dijo: Quiero, sé limpio. Y así que él hubo hablado, al instante la lepra se fue de aquél, y quedó limpio" (Marcos 1:41-42).
El mismo momento que vengas a Jesús, Él te tocará y tu pecado se irá para siempre. El Dr. J. Vernon McGee dijo:
Este milagro tiene un tremendo lado psicologico. Uno no toca a un leproso. Este hombre no había sido tocado por muchos años. Tampoco había podido tocar a nadie. Me imagino que su familia le llevaba de comer y de beber, se lo dejaba allí, y cuando ya había partido, él iba y lo tomaba. Él quizá saludaba de lejos, pero jamás podía ir a ellos, no podía abrazarlos ni tocarlos. Pero ahora el Señor toca a este hombre, ¡y lo limpia! (traducción de J. Vernon McGee, Th.D., Thru the Bible, Thomas Nelson, 1983, tomo IV, página 166).
Bill Gaither habló de esto en la canción popular que escribió, la cual el Sr. Griffith cantó hace un momento.
Estaba encadenado por un gran peso, bajo la vergüenza y la culpa, Cuando la mano del Salvador me tocó, y ya no soy el mismo. Él me tocó, Oh, Él me tocó, Y, oh, el gozo que mi alma llenó. Algo sucedió, y ahora sé yo, Que Él me tocó y me salvó. (traducción de "He Touched Me" por Bill Gaither, 1963).
El momento que vengas a Jesús por fe, Él te tocará y te limpiará de todo tu pecado y culpabilidad. Él murió en la Cruz para pagar por tu pecado. Él resucitó de entre los muertos para darte vida.
"La sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado" (I Juan 1:7).
Ven a Jesús. Cree en Él. Él te limpiará en ese momento.


EL BOSQUEJO DE
¡CRISTO TE PUEDE HACER LIMPIO!
por Dr. R. L. Hymers, Jr.

"Vino a él un leproso, rogándole; e hincada la rodilla, le dijo: Si quieres, puedes limpiarme. Y Jesús, teniendo misericordia de él, extendió la mano y le toco, y le dijo: Quiero, sé limpio" (Marcos 1:40-41).

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